Mallorquines de otras tierras

Heidi Stadler: «Mallorca tiene una energía mágica»

FirstMallorca es amor y locura por la Isla, trabajo y honestidad”

Heidi Stadler es la consejera delegada y cofundadora de una de las inmobiliariasmás importantes de la Isla: FirstMallorca. Habla y vive con lamisma vitalidad con que trabaja. De sonrisa constante, desprende una alegría contagiosa mientrasmira a su interlocutor con ojos vivaces y centelleantes.

Nací en Austria, en Rodenthein, un pueblo situado entre Viena y Venecia. Mis padres tenían el único hotel de la localidad. Desde la ventana de mi habitación solo veía una gran montaña de 2.100 metros de altura y siempre me preguntaba qué había más allá. Decidí ampliar este horizonte y me marché a Italia, empezando un viaje que me llevó a recorrer medio mundo y cuya etapa final ha sido Mallorca. Fue un salto del que salió airosa. Recorrió mil ciudades y vivió en Bérgamo, Ginebra, México DF, Mallorca, Bali, Sri Lanka y otra vez Mallorca. Fueron 11 años viajando, aprendiendo, descubriendo lo que había tras aquella montaña.

En Ginebra, con 19 años, viví mil experiencias y aprendí muchísimo. Fui la gobernanta de un importante hotel. Pese a que querían que me quedara, yo deseaba conocer mundo y aprender idiomas, por lo que viajé hasta México. No sabía nada del idioma, pero deseaba aprender español. Acabé trabajando en un hotel de 5 estrellas precisamente porque hablaba muchas lenguas. Veía el lujo en el hotel, pero tenía un novio revolucionario que me enseñaba el México pobre. Para mí fue un contraste enorme y me permitió conocer las dos caras de un mismo mundo. De allí fui a Nueva York.

Conocer otros países

Después regresó a casa, donde no se sintió del todo a gusto. Seguía queriendo abrir sus fronteras mentales y conocer otros países y culturas, recorrer mundo, aprender idiomas, por lo que volvió a intentarlo en Ginebra, en un touroperador que trabajaba en Mallorca, lo que la llevó por primera vez a la Isla, concretamente a Cala d’Or. Era 1987. Me cautivó esta tierra, su luz, sus aguas, su gente, su clima… pero el trabajo me llevó a Bali, donde pasé tres años. De allí fui a Colombo, en Sri Lanka. Estuve en Asia hasta el 93, año en el que conocí a Robert Maunder y mantuve de nuevo contactos laborales con Mallorca. Decidimos instalarnos definitivamente en la Isla y montar una empresa. En 1996 creamos First Mallorca.

España había vivido la gran crisis económica de 1993, pero tres años más tarde la situación se había recuperado y la industria turística vivía un buen momento. Mallorca se había convertido en un destino turístico, pero también destino de muchos europeos que la elegían para vivir o para pasar largas temporadas. Entonces necesitaban comprar o alquilar una residencia. Heidi y Robert intuyeron las perspectivas comerciales y no las dejaron pasar.

Los inicios fueron duros, muy difíciles. El primer año perdimos dinero. No nos podíamos permitir una oficina, pero habían aparecido los teléfonos móviles y los transformamos en nuestra oficina. Poníamos pequeños anuncios en el ‘Majorca Daily Bulletin’. Empezamos trabajando con inmuebles de la Costa d’en Blanes, que era donde vivíamos, donde la gente nos conocía y confiaba en nosotros. Cuando vendimos la primera casa teníamos sólo 10 en cartera. En aquellos tiempos me quitaba el sueño pensar en lo qué haríamos si las vendíamos todas (risas). Así empezamos. Creo que el secreto ha sido ir aprendiendo cada día y preguntar lo que no sabía. En esto me ayudó mucho el notario Eduardo Martínez Piñeiro, del que aprendí lo más importante de este negocio.

Confianza

First Mallorca tiene cuatro oficinas, 44 trabajadores y 14 idiomas. Basa su éxito en la confianza que el cliente deposita en la empresa y en el hecho de que nunca se traiciona esta confianza. Ellos consiguen hacer feliz a la gente, a la que vende y a la que compra.

Poner pasión en el trabajo es el secreto de nuestro éxito. Fue una labor de equipo. Para nosotros el boca a boca es fundamental. Necesitamos que una persona que venga, aunque no encuentre lo que busca, salga satisfecha y nos recomiende a un amigo o a un familiar. Nuestro trabajo es el de mediar entre aquellos que quieren el máximo por la casa que quieren vender y los que quieren pagar el mínimo por la casa que quieren comprar. Y esto no es siempre fácil. Ahí reside nuestro arte».

Un lugar para vivir

Mallorca le ha dado a Heidi Stadler un lugar donde vivir, un espacio para vertebrar una familia y un trabajo que adora.

Nosotros ofrecemos honestidad, porque todo funciona si hay honestidad. Los mismos valores que tengo en casa e intento inculcar a mis hijos son los que quiero aplicar en el trabajo. Doy gracias cada día por haber encontrado un lugar tan maravilloso como Mallorca para vivir. Cuando vendemos una casa pensamos que a los compradores les estamos abriendo las puertas a este paraíso. La mayoría vienen aquí a reinventarse. Nosotros les estamos vendiendo un trozo de esta posible felicidad, de su futuro. No se lo podríamos vender si no estuviéramos completamente convencidos de que es así. Yo misma tomé la misma decisión que toman ellos hace unos años.

Efectivamente, Mallorca ofrece a estos nuevos residentes una esperanza de iniciar una nueva vida, un cambio. Tal vez nuestra isla es la respuesta, un trampolín para encontrar una paz que ansían.

Conservar este tesoro

Mallorca tiene una energía única, especial, que no he encontrado en ningún otro lugar del mundo. Los que vivimos aquí somos unos afortunados. Son muchos los que se dan cuenta de esta energía y quieren un cambio en sus vidas, reinventarse. Desean esta nueva realidad para ellos y para sus hijos. No debemos olvidar que las cosas más importantes de Mallorca son gratis y nosotros estamos obligados a conservar este tesoro que tenemos. Además, Mallorca tiene unas perspectivas de bonanza que no se ven en otros lugares: un envidiable sistema de salud, una educación internacional, unas infraestructuras magníficas, sol, mar, montaña, playa, tradición, cultura… ¡Qué más se puede pedir!

«Doy gracias cada día por haber encontrado un lugar tan maravilloso como Mallorca para vivir»

«La Isla tiene una energía que no he encontrado en ningún otro lugar del mundo»